EL MAGACÍN DE SM
PARA LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO
IDEAS
Debatir y mediar para formar una actitud crítica
Los autores explican que, trabajando en ambos casos el discurso oral, el debate permite que el alumnado aprenda a argumentar y contraargumentar con sus propias opiniones, mientras que con la mediación se fomenta que sepa resolver sus problemas. Otro beneficio de practicar estos dos géneros en el aula es romper el monopolio del discurso por parte del docente, que, pese a mantener su papel de guía, se convierte también en receptor. Además, debate y mediación sirven como pretexto para conseguir que los estudiantes se acostumbren a hablar en público y sean tolerantes con las opiniones divergentes.
Ridao y Fornieles destacan las similitudes de los dos roles centrales de debate y mediación, los de moderador y mediador: establecen las relaciones de poder a través del discurso y cuidan la distribución del tiempo y el espacio; fomentan la comunicación entre las partes; deben dominar la oratoria; han de saber escuchar, ser intuitivos y tener nociones de psicología; deben tener cualidades de liderazgo; se enfrentan al obstáculo de una sociedad poco comunicativa; no tienen potestad para dar la razón; no tratan de imponer; se convierten en intérpretes o comunicadores para fomentar el entendimiento; deben reducir la tensión; tienen que ser confidenciales; deben saber preguntar y callar; promocionan el conocimiento y el reconocimiento entre las partes.
Susana Ridao y Javier Fornieles tienen también en cuenta la disparidad de finalidades de los dos géneros discursivos, convencer al público el debate y a la otra parte —para llegar a un acuerdo— la mediación. Pero destacan sobre todo que comparten la persuasión como objetivo:«En ambas tipologías, las personas enfrentadas deben ser buenas argumentadoras para poder convencer a su auditorio», subrayan.
Referencias bibliográficas
Ridao, S. y Fornieles, J. (2008). Debate y mediación: dos géneros discursivos afines. Revista Textos, nº49, julio 2008.