EL MAGACÍN DE SM

PARA LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO

INICIATIVAS

Gernika, pionera en transformación

Dentro del marco de la transformación de conflictos, el centro de investigación por la paz Gernika Gogoratuz puso en marcha, en 1994, un programa de mediación entre iguales en el Instituto de FP Barrotialde. Para el diseño de la experiencia partieron de programas que se habían realizado en otros países y los adaptaron. El proyecto se desarrolló con los siguientes pasos:  selección del centro; contacto y acuerdo con la dirección y el departamento de orientación; información a profesorado, alumnado y familias; selección de interesados en participar; entrenamiento; oferta del servicio; complemento del entrenamiento con especialistas; organización de sesiones de mediación; reuniones para reciclaje, evaluación y análisis.

Se formó un grupo de 11 alumnos y cuatro profesores y profesoras que participaron en un curso teórico-práctico de veinte horas durante el cual se trabajó en bloques como: definición y análisis del conflicto; pautas de comportamiento; comunicación; negociación; mediación; y mediación y estructura escolar. Las exposiciones fueron realizadas por la monitora o alguno de los participantes. El papel de la monitora fue el de promover la eficacia del proceso. Además de las exposiciones, algunos procedimientos y materiales utilizados fueron los juegos para cohesionar y dinamizar el grupo, la representación de situaciones para detectar determinados elementos y el entrenamiento en negociación y mediación con juegos de rol.

De entre las personas que participaron en esta primera fase, se formó un equipo de siete alumnos y cuatro profesores y profesoras dispuestos a mediar. Los puntos establecidos para las sesiones de mediación fueron: en conflictos entre alumnos mediarían alumnos, entre profesor/profesora con alumno, un profesor y un alumno; la participación era voluntaria; las partes podían elegir a los mediadores y debían aceptarlos; el contenido de las sesiones era confidencial; la solución debía salir de las partes; la labor del equipo mediador incluía fomentar la comunicación, ayudar al esclarecimiento (por medio de escucha activa, preguntas abiertas y ordenación de temas y sentimientos) y promover la búsqueda de acuerdos.

La evaluación de la experiencia fue positiva. Se consiguieron acuerdos prácticamente en todos los casos, en todos hubo una mejora en la comunicación de las partes y en la mayoría la relación mejoró. Mireia Uranga, de Gernika Gogoratuz, recuerda que «los avances no pueden medirse solamente en el número de conflictos resueltos. El objetivo final de cada proceso sería conseguir un acuerdo que se cumpla y que satisfaga a las partes, y lograr la reconciliación de éstas. Sin embargo, cualquier mejora que haya habido de la situación inicial es ya un avance». Insiste, además en la función educativa del proceso: «A través de los diversos casos que hemos tratado, no solo hemos resuelto situaciones de estancamiento o enfrentamiento, sino que cada una de las personas participantes ha vivido de forma directa todos los valores y procedimientos que conlleva el proceso».

Referencias bibliográficas

Uranga, M. (1997). Experiencias de mediación escilar en Gernika. Revista Aula, nº65